Posteado por: akhesa en: 1 abril, 2011
Tras la cortina de humo meramente opaco es imposible divisar más allá de la visión de nuestras propias manos. La lucha constante de cada día, ahoga sin aire los pulmones ya tupidos de pequeñas partículas que se clavan como agujas en lo más profundo. El latir del corazón, que a veces se intensifica y otras no se nota; hace descubrir un pequeño mundo del que no me puedo alejar. Y ni la sonrisa deja huella en mis mejillas ni mi voz acompaña el canto del ruiseñor acompañando el rocío primaveral.
Refugiada bajo las sábanas de suave tela, con la mente en blanco, intento dormir sin hallar consuelo dentro de mi propio abrazo.
Akhesa